miércoles, 8 de septiembre de 2010

Crónica de un "revolucionario llorón”




REDACCIÓN Y FOTOS: SEGUNDO ABEL SARANGO QUISHPE
Existen dichos populares llenos de gran sabiduría como “el que siembra, cosecha”, “el que busca, encuentra”, “el que a hiero mata a hierro muere”. Es que en la práctica cada uno de ellos se hace realidad.
Jairo Montaño, alcalde de Saraguro, desde que asumió el poder en el año 2005, aprovechándose de la coyuntura política que se vivía en ese entonces con la destitución de Oswaldo Torres; inició un proceso de distanciamiento con las organizaciones indígenas que cuestionaron la forma de aplicación del presupuesto participativo. La confrontación entre el Montaño y las comunidades indígenas se acentuó con el inicio de los trabajos de prolongación de las captaciones del sistema de agua “potable” para Saraguro; obra que lo ejecutaba su pariente el Ing. Fabián Maldonado, quien inició los trabajos de manera inconsulta, irrespetando a las autoridades comunitarias que gobiernan las comunidades indígenas.
Ante el incumplimiento de ejecución del presupuesto participativo, los dirigentes de las comunidades empezaron a exigir públicamente los recursos aprobados mediante asambleas y legalizadas por ordenanza. Los reclamos fueron sistemáticamente respondidos con ataques, insultos y expresiones de venganza y discriminación. No desaprovechó cada mitin o concentración para proferir insultos a quienes se atrevían a pensar diferente y a decirlo públicamente.
La confrontación fue subiendo de tono, cuando la dirigencia indígena de manera pública realizó denuncias por actos de corrupción que se da en la administración municipal. En su debido momento denunciaron la compra de materiales de construcción de la ferretería de su cuñado y primo, pero que eran justificados con las facturas del Sr. Ángel Celi; la prueba de ello era evidente, ya que dadas las órdenes, los mismos dirigentes de las comunidades decían haber retirado los materiales de la ferretería antes citada.
Las comunidades de Ilincho, Lagunas y Gunudel, desde el año 2006, empezaron a ser marginadas en la asignación del presupuesto. Más tarde similar actitud tomó con las demás comunidades y con el centro urbano; es decir, se asignaba las obras de acuerdo a sus intereses politiqueros.
Jairo Montaño, no ha demostrado un mínimo nivel de tolerancia, cada deficiencia en su administración ha querido solucionar con insultos y epítetos denigrantes y racistas proferidos contras las autoridades comunitarias por la radio “El Buen Pastor”, que en su momento llegó a estar bajo la administración del Lic. José Ruperto Quille, sobre quien pesa una sentencia por peculado, impidiéndolo ejercer cargo público alguno, pese a lo cual fue contratado como relacionador público y actualmente sigue en el cargo, pero ahora pagado con los recursos que Montaño obliga a firmar un supuesto aporte voluntario” del 5% a cada personal contratado, reteniéndolo directamente en los roles de pago; dineros que incluso en algún momento iban a parar directamente en su cuenta personal de la Coopmego.
Tras la reelección alcanzada en el 2009, arrastrado por la popularidad de Correa y gracias a toda la maquinaria municipal utilizada, actos fraudulentos y los aportes de los contratistas (hecho confirmado por el propio Montaño en entrevista concedida a radio Buen Pastor, respecto a la venta del vehículo NISSAN que lo adquirió Montaño con dineros no justificados), se profundizó la prepotencia y los insultos racistas, con frases como “indios patas rajadas”, “indios verdes”; públicamente incitaba al odio racial pidiendo a sus allegados que a los indios les “saquen a palos”(expresiones vertidas en Manú y transmitidas por la radio El Buen Pastor).
La toma del Municipio
Todos estos actos de prepotencias que emergen de alguien que podría estar embrutecido con el poder, desembocaron en una reacción directa en contra de Montaño. El día viernes 3 de septiembre, acogiendo el pedido de respaldo solicitado por los habitantes del centro urbano, que llevaban una medida de hecho por el pésimo estado de las calles y la mala calidad del agua entubada; se desarrolló una marcha por las calles de Saraguro; la misma partió desde el local de la Cooperativa Sumak Kawsay y a su paso fue encontrando el respaldo de la ciudadanía, ya en la concentración frente al palacio Municipal se encontraban más de mil personas, reclamando por las obras no ejecutadas y por los insultos proferidos.
La coordinación de la marcha estuvo a cargo de los dirigentes de la Coordinadora de Organizaciones del Pueblo Kichwa Saraguro CORPUKIS, Federación Interprovincial de Indígenas Saraguros FIIS, el Consejo de Ayllus y organizaciones barriales del centro urbano. A los dirigentes antes citados también los acompañaron Marlon Santi y Delfín Tenesaca, presidentes de la CONAIE y ECUARUNARI respectivamente, así como el líder histórico Luis Macas organizador del gran levantamiento Indígena en el Ecuador del año 1990.
Estando al frente de la Municipalidad y al saber que se encontraba en su interior el alcalde Montaño junto al concejal Castro, la dirigencia solicitó a través del Jefe del grupo policial que resguardaba a la Institución, para que saliera al balcón a escuchar los planteamientos. La petición no fue aceptada y más bien el grupo de funcionarios contratados y la policía municipal empezaron a reforzar las seguridades de las puertas colocando los escritorios y muebles tras la puerta para impedir que se abrieran las mismas.
Al cumplir el tiempo que le dieron para que saliera el Alcalde y bajo el grito de “que salga el prepotente, que salga el gritón”, decidieron subirse al balcón utilizando para ello una escalera; hombres y mujeres coparon el balcón y flamearon desde ahí la bandera del movimiento indígena y las pancartas de reclamo que portaban en el desfile.
Cansados de esperar la salida del Alcalde, la multitud decidió empujar a la policía a un lado y abrir la puerta principal, la cual ya había sido forzada años atrás por funcionarios municipales en estado etílico.
El uso de gas por parte de los policías municipales impidió que accedieran hasta la alcaldía; en ese trance, entre el forcejeo de parte y parte es cuando ruedan por las gradas los muebles de la secretaría que fueron sacadas por los propios funcionarios ante la desesperación de ver a los protestantes que estaban en el balcón y pugnaban por ingresar por esa puerta.
En el momento cuando Montaño intentó salir de su trinchera(alcaldía rodeado por escritorios y muebles ubicados uno sobre otro para impedir el ingreso), al ver que varias personas portaban en su mano la hortiga(planta medicinal utilizada por los indígenas para la limpia y purificación); desesperado pidió a sus contratados que lo encerraran en la oficina. Su semblante pálido en ese momento denotaba que su altanería, su prepotencia, su bravuconada se habían esfumado. Su espanto era tal, como si el diablo tuviera al frente una cruz bendita o como si al vampiro en media faena le agarrara la luz del día; y, pese a lo ateo que decía ser, en su interior se encomendaba al sagrado corazón de Jesús, para que le salve de la amarga cosecha, fruto del odio y la venganza por él mismo sembrado.
Ya en el despacho de la Alcaldía producto del gas lanzado y la desesperación de sentirse acorralado y huérfano de respaldo, Montaño no encontraba otra alternativa, que derramar lágrimas de impotencia y desesperación; consolado de rato en rato por su cómplice Gonzalo Castro(concejal), quien arrimado a Montaño busca desesperado salvarse de la revocatoria de mandato que lo plantea el movimiento indígena por haber dejado de hablar “en honor a la verdad” y por manipular como a un niño inocente a su colega Ernán Armijos (también concejal del cantón).
Como la marcha planificada era solo de respaldo a la medida de los habitantes del centro urbano y por tener que cumplir con la agenda en el foro por los derechos de la Pachamama y el Sumak Kawsay, la dirigencia decidió retirarse, pese a la inconformidad de la multitud que no vio con agrado tal decisión.
Ya en el local de la Cooperativa, se tomó la decisión de constituir una Comisión, para desarrollar acciones concretas, planificadas y organizadas ante el irrespeto, la prepotencia, la discriminación, el racismo y la falta de gestión por parte del alcalde Montaño y por la complicidad de los concejales Gonzalo Eleodoro Castro y Ernán Armijos Sisalima. A más de ello se resolvió declarar a Jairo Montaño como una “persona incapaz, xenófoba y destructor de la riqueza del Pueblo Saraguro”.
Lo que se siembra se cosecha, lo que se busca se encuentra. Ahora Montaño cosechó recién los primeros frutos de lo que en su administración ha sembrado. Podrá estar en el poder, ahí se puede llegar limpia o fraudulentamente, pero lo importante es mantener la autoridad, atributo que Montaño lo perdió hace mucho tiempo; por ello, a cada paso debe recoger pifias, reclamos y ser la burla de la sociedad.
Antes era Torres, ahora es Montaño,
Todo parecido es una coincidencia

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